Una campaña tibia en Mendoza que se calienta desde Nación
La campaña electoral en Mendoza arrancó, pero con una tibieza que sorprende. Los partidos locales se mueven con recaudo, sin grandes gestos ni propuestas que conmuevan a la sociedad. Mientras tanto, los hechos políticos nacionales empiezan a marcar el pulso y a nacionalizar la discusión, algo que cambia el escenario para varios espacios.
Del lado del oficialismo, Cornejo busca sostener su narrativa con anuncios y obras inauguradas junto a intendentes afines. Una fórmula repetida, que apunta más a la gestión que a la disputa electoral, pero que muestra poco entusiasmo en las calles. A esto se suma su postura tras las elecciones en Buenos Aires: según el propio Cornejo, “el kirchnerismo no está muerto”, aunque Mendoza asegura mantendrá su rumbo. Una definición que muestra cómo, aun reconociendo la vigencia del adversario, su estrategia seguirá siendo la misma: estabilidad local y alianza con Milei.
En paralelo, Luis Petri aparece golpeado por las denuncias sobre sobreprecios en la compra de medicamentos y su vinculación con el IOSFA. Sin embargo, opta por moverse por debajo, sin tanta exposición, manteniendo su imagen contenida. Y, a pesar de todo, sigue liderando las encuestas junto a Cornejo y su armado.
El justicialismo, que al principio resistía la idea de nacionalizar la campaña, ahora se envalentona. Los escándalos que rozan al gobierno nacional, desde las coimas que salpican a Karina Milei hasta la polémica por los aportes narco en la estructura de José Luis Espert, terminaron empujando al PJ mendocino a colgarse de esa polarización. Allí ve una oportunidad para recuperar terreno, después de años de retroceso en la provincia.
En este escenario aparece el Frente Verde, que ha logrado consolidar presencia en barrios del primer distrito electoral. La pregunta es si esa territorialidad le alcanzará para capitalizar votos en medio de una campaña que se recalienta por factores externos.
Mientras tanto, la alianza Provincias Unidas, heredera de la Unión Mendocina, no logra arrancar. Con un mensaje difuso y una estructura que parece más un rejunte que una fuerza seria, le cuesta mostrarse como una opción competitiva ante el electorado.
En definitiva, Mendoza transita una campaña donde lo local parece diluirse frente a la agenda nacional. Una campaña tibia en propuestas, pero atravesada por escándalos que llegan desde Buenos Aires y que, paradójicamente, le devuelven algo de oxígeno al justicialismo mendocino. Sin embargo, ese respiro es limitado: no ha renovado caras, su mensaje electoral sigue siendo poco claro y repite los mismos errores de siempre. Y, mientras tanto, las propuestas locales que interpelen de verdad al electorado brillan por su ausencia.
Por Lic. Claudio Guevara
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