Mientras en Buenos Aires se unifican, en Mendoza se fragmenta: el peronismo mendocino escoge una estrategia claramente local

La condena a Cristina Fernández de Kirchner marcó un punto de quiebre político. Mientras en Buenos Aires las principales figuras del peronismo se alinearon para lanzar Fuerza Patria, un frente que busca enfrentar a Javier Milei con una propuesta de país clara y unificada, en Mendoza sucedió lo contrario: el PJ cerró listas dejando afuera al kirchnerismo, al Frente Renovador, a la CGT y a los movimientos sociales.

1. Unidad en Buenos Aires

Kicillof, Massa y Máximo Kirchner encabezaron un proceso que logró sintetizar diferencias y lanzar un espacio común. Fuerza Patria se presentó con un mensaje directo: “No se trata solo de resistir, se trata de gobernar con un modelo alternativo.” El primer comunicado electoral cuestionó sin rodeos al gobierno de Milei y llamó a construir una nueva mayoría política con protagonismo de todos los sectores.

No fue una rosca de cúpulas. Fue una apuesta al contenido y al momento histórico. La unidad bonaerense mostró que cuando se prioriza el proyecto, la amplitud es posible.

2. Fragmentación en Mendoza

En Mendoza, en cambio, el PJ oficializó sus listas nacionales con una lógica inversa: cerrar entre pocos, excluyendo a muchos. La lista fue confeccionada por los intendentes sin integrar al kirchnerismo, al massismo, ni a los sectores sindicales y de la economía popular.

La Resolución 42 del Partido Justicialista de Mendoza selló este movimiento sin una narrativa convocante. No hubo debate programático ni voluntad de construir un frente amplio. Fue un acuerdo por arriba, sin base ni contenido.

3. Un error estratégico de fondo

La apuesta por una “estrategia netamente local” desconoce tres aspectos clave:

  • Que la elección ya está nacionalizada: los votantes mendocinos también van a elegir entre el modelo Milei y una alternativa popular.

  • Que la exclusión debilita la movilización: sin representación, la militancia se enfría.

  • Que la fragmentación beneficia a los libertarios, que pueden avanzar en bancas nacionales y provinciales si el peronismo se divide.

4. Mezquindad política vs generosidad estratégica

Mientras en Buenos Aires Massa advertía que “la unidad se construye con generosidad. No hay margen para los mezquinos”, en Mendoza primó la mezquindad. La dirigencia local eligió encerrarse con los suyos, sin escuchar a los sectores que durante años sostuvieron el proyecto político en los momentos más difíciles.

Una unidad sin el kirchnerismo, sin la CGT, sin los movimientos sociales y sin el Frente Renovador no es unidad. Es un acuerdo parcial que simula fortaleza donde hay debilidad.

5. ¿Qué se pone en juego?

  • Representación política real: los sectores excluidos son los que tienen vínculo directo con las bases populares.

  • Potencial electoral: sin amplitud, el peronismo mendocino corre el riesgo de quedar tercero o cuarto, incluso en su propia interna.

  • Narrativa de poder: no hay relato que convoque desde la administración sin proyecto.

La historia no espera

La unidad que se logró en Buenos Aires es un ejemplo de que se puede construir una alternativa frente al ajuste libertario. Pero para eso hace falta humildad, amplitud y coraje político.

En Mendoza, por ahora, la dirigencia peronista eligió el camino contrario: fragmentar, excluir y minimizar. El resultado hasta aquí es desmovilización, desconfianza y una base huérfana de conducción.

Es cierto: todavía queda el período de tachas y pueden abrirse instancias de negociación que encaminen una verdadera unidad. Pero el reloj corre, y si no hay gestos de grandeza, puede consolidarse un cierre de listas que debilite al peronismo en un momento crucial.

La historia no espera. Y el pueblo tampoco. En 2025 no se vota solamente una lista, se vota un modelo de país. Mendoza no puede quedarse sin voz propia.

Por Claudio Guevara

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