El Peronismo Mendocino: de socios tácticos a una interna permanente que garantiza la derrota

 

El Peronismo de Mendoza vuelve a repetir una escena conocida. Los que hasta ayer fueron socios tácticos Intendentes del PJ y La Cámpora, hoy se muestran enfrentados, hablan de expulsiones, se acusan mutuamente y simulan sorpresa por un resultado que estaba cantado desde el inicio.

En las elecciones legislativas de octubre de 2025 ya habían mostrado el libreto completo. Primero, internas cerradas y digitadas. Después, imposición de concejales y legisladores en los departamentos que unificaron con la elección nacional. El objetivo no fue construir una alternativa de poder para la provincia, sino repartirse las bancas entre los mismos de siempre. Y lo lograron.

¿El resultado? El de siempre: derrota electoral. Y, como siempre, la rápida reconfiguración para seguir negociando en los recintos con el oficialismo provincial, manteniendo cada sector su quintita, sus votos “administrables” y su capacidad de extorsión legislativa. Nada de proyecto provincial, nada de discusión profunda sobre el modelo de Mendoza que queremos.

Lo que hoy aparece como una “bomba política”, la posible expulsión masiva de sectores Camporistas impulsada por Intendentes, no es más que otro capítulo de una interna vacía, pensada para el posicionamiento personal y no para reconstruir una fuerza política competitiva. Mientras tanto, Alfredo Cornejo, con un proyecto que puede gustar o no pero que es claro y coherente, gobierna sin una oposición real que le dispute sentido, rumbo o poder.

El problema de fondo no es la falta de unidad, como repiten en cada comunicado. El problema es que esta dirigencia no está a la altura del momento histórico. No hay autocrítica, no hay renovación real, no hay voluntad de abrir el juego a nuevos actores ni de escuchar a una militancia cada vez más desanimada.

Hoy el Peronismo Mendocino discute quién será senador nacional en 2027, quién entra como concejal, quién asegura una diputación para luego negociar votos clave, como ya lo vimos en debates sensibles como San Jorge, pero no discute cómo volver a gobernar la provincia. 2027 queda lejos, y con esta lógica, aún más.

Lo que viene amenaza con ser otro acting: más división, más desgaste de la militancia y una fragmentación del voto que solo garantiza una nueva derrota. No por falta de votos, sino por falta de coraje político para cambiar las reglas del juego interno y construir, de una vez por todas, un proyecto superador para Mendoza.

Lic. CLaudio Guevara

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