La elección en Mendoza confirmó lo que veníamos anticipando: una fuerte nacionalización de la campaña, que empujó todo hacia una polarización Milei–antimilei, dejando sin espacio a las terceras fuerzas.
El resultado fue contundente: la alianza La Libertad Avanza–Cambia Mendoza arrasó en la provincia, ganando en 16 de los 18 municipios y obteniendo 4 de las 5 bancas de diputados nacionales en juego, la quinta fue para justicialismo.
El oficialismo provincial retuvo su hegemonía y Mendoza se tiñó de violeta.
Esto ratifica el liderazgo de Alfredo Cornejo, que emerge como el gran articulador político del momento, mientras Luis Petri ya se proyecta hacia 2027 y el intendente capitalino Ulpiano Suárez tiene las mismas intenciones también comienza a moverse en esa carrera.
La alianza Milei–Cornejo: fuerte, pero con ambiciones mayores
El bloque oficialista dominó ampliamente el mapa departamental:
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Capital: 57,9 % contra 19,3 % del justicialismo.
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Godoy Cruz: 55,5 % contra 20,8 %.
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Guaymallén: más de 30 puntos de diferencia.
En la Legislatura provincial, la alianza oficialista se quedó con 32 de las 43 bancas renovadas, lo que le otorga una mayoría amplia y un margen político inédito desde hace años.
Con esa nueva correlación de fuerzas, Cornejo podría incluso reabrir el debate por la reforma de la Constitución provincial, una idea que siempre figuró en su agenda institucional.
El gobernador muestra orden político y control territorial, aunque su desafío será administrar el poder sin tensar la convivencia con el bloque libertario, que ahora debutará con representación propia.
El peronismo: mejora, pero sin base territorial
El peronismo mendocino levantó algunos puntos respecto de 2023, pero no logra recomponer su anclaje territorial ni ofrecer una alternativa provincial sólida.
Las derrotas en San Rafael, el distrito del propio Emir Félix y en Maipú, otro bastión histórico del PJ, marcaron un punto de inflexión.
El justicialismo pierde en la mayoría de los departamentos dónde gobierna y queda reducido a dos triunfos simbólicos: Santa Rosa y La Paz, de escaso peso electoral.
Aunque la banca nacional obtenida por Félix representa una mejora simbólica, no modifica el escenario de fondo: el justicialismo sigue sin una estrategia territorial clara ni liderazgos capaces de disputar el gobierno en 2027.
Las terceras fuerzas: sin espacio en una elección binaria
La polarización nacional borró a las terceras fuerzas.
El Frente Verde y Provincias Unidas, en el caso del primero no logro retener los votos que sacaron en las elecciones del 2023 y quedaron lejos de alcanzar una banca nacional.
El voto útil y la falta de recursos los empujaron fuera de la competencia real.
Participación electoral: estabilidad en tiempos de apatía
A diferencia de lo ocurrido en otras provincias, en Mendoza la participación electoral se mantuvo estable, dentro de la media histórica.
Esto muestra un electorado activo y con sentido de pertenencia política, incluso en una elección dominada por la previsibilidad.
La polarización no desmovilizó: reordenó el voto, pero no lo redujo.
Ulpiano Suárez y la carrera hacia 2027
Dentro del oficialismo, el intendente de la Ciudad de Mendoza, Ulpiano Suárez, emerge como figura de peso para la próxima sucesión.
Su gestión local y su perfil moderado lo colocan como competidor natural de Petri dentro del radicalismo.
La nueva Legislatura y el mapa político provincial ya anticipan que el debate por la gobernación de 2027 comenzó el día después de las urnas.
En definitiva
Mendoza confirmó su estabilidad política:
un oficialismo ordenado y con liderazgo,
una oposición que mejora sin despegar,
y terceras fuerzas que no lograron abrirse paso.
El desafío, de aquí a 2027, será si la provincia puede transformar la previsibilidad en renovación, o si seguirá eligiendo entre los mismos nombres, con el mismo resultado.
Por Lic. Claudio Guevara
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