Sin Proyecto Común, El Peronismo se Diluye.

Hace tiempo que el peronismo mendocino dejó de ser una opción real de poder. La última gran elección fue la de Adolfo Bermejo, que alcanzó el 41% de los votos aún perdiendo en Las Heras y Guaymallén. Desde entonces, la caída ha sido constante. En la última elección, el PJ apenas superó el 14%. Y hoy no hay señales claras de que esa tendencia se revierta.

El presidente del partido asegura estar trabajando con los intendentes para recuperar terreno, pero los rumores apuntan a otra cosa: un posible desdoblamiento de las elecciones municipales en 2026 para "salvar la ropa", priorizando concejales propios antes que un proyecto provincial compartido. Es una estrategia válida en términos locales, pero perjudicial para lo colectivo. Cuando no hay arrastre ni coordinación, la Legislatura se vuelve inalcanzable.

Por otro lado, La Cámpora evalúa competir por fuera del PJ, buscando revancha tras una elección anterior donde se sintieron abandonados. Creen que solos pueden al menos alcanzar alguna banca. Pero con el peronismo dividido, ni los intendentes ni La Cámpora tienen posibilidades reales de lograr un legislador nacional.

Una interna tampoco parece ser la solución. Cuando no hay un proyecto compartido ni un horizonte claro, las PASO se vuelven un mecanismo vacío. Hoy, tanto los intendentes como La Cámpora parecen actuar con agendas propias, sin una voluntad real de construir una estrategia colectiva que vuelva a hacer del peronismo una opción de poder en la provincia.

La militancia de base pierde la fe. Los partidos aliados se fueron —como el Partido Verde o Compromiso Federal— y ya no hay voluntad de recorrer la provincia y escuchar a los vecinos. No hay renovación de caras ni de ideas. Se perdió la vocación de poder.

En este contexto, octubre podría ser lapidario. Si el PJ llega dividido a las elecciones nacionales, corre riesgo de quedar cuarto, incluso por detrás del Partido Verde. Y si los intendentes desdoblan las elecciones municipales en 2026 para priorizar sus territorios, el PJ se quedará sin el arrastre que le dan los concejales en la elección provincial.

El interbloque del PJ en la Cámara de Diputados de Mendoza pone en juego 7 de sus 10 bancas. Mantener 3 de esas 7 sería, a esta altura, un logro.

Ese escenario le allana el camino a Cornejo, que podría alcanzar los dos tercios con sus aliados. Y con eso, habilitar lo único que le falta: la reforma constitucional.

La pregunta ya no es si el PJ puede ganar. La pregunta es si puede reconstruirse. Porque sin proyecto común, el peronismo se diluye.

Lic. Claudio Guevara

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