Fragmentación Asegurada: el peronismo mendocino y el desafío de reconstruir una mayoría
Los movimientos de los últimos días no hacen más que confirmar lo que muchos ya venían advirtiendo en voz baja: el peronismo mendocino se encamina nuevamente a un proceso de fragmentación. Con intendentes que marcan la cancha en el Este, con liderazgos que se reafirman en clave interna antes que de proyecto común, y con heridas abiertas desde la elección a gobernador de 2023, el panorama es complejo.
No es solo una cuestión de nombres o de egos. Es, sobre todo, la ausencia de una conducción política que sea capaz de contener, articular y proyectar. Hoy, cada sector parece construir para sí mismo: unos desde la territorialidad que les da la gestión municipal, otros desde el poder institucional de las bancas legislativas, y otros desde el aparato partidario. Pero el rompecabezas no se arma solo con piezas sueltas.
La elección provincial anterior fue un punto de inflexión. Mientras el Frente Elegí llevaba a Omar Parisi como candidato a gobernador, varios intendentes eligieron mirar para otro lado. Algunos promovieron el llamado “voto útil” a favor de De Marchi, y otros directamente se desentendieron de la campaña. Ese vacío de apoyo se tradujo en las urnas: una de las peores performances del PJ en su historia reciente.
A casi un año de ese escenario, las diferencias siguen tan vigentes como entonces. El intento de recomposición no llega a cuajar, y cada movida pública —como la reciente reaparición de Anabel Fernández Sagasti— lejos de ordenar, parece profundizar las tensiones. Mientras tanto, los sectores que conforman el campo popular y progresista siguen sin un espacio de confluencia amplio, moderno y representativo.
¿Hay margen para construir una nueva mayoría en Mendoza? Sí, pero no dentro de los márgenes actuales del PJ. Si la dirigencia sigue priorizando posicionamientos individuales, y no se construye un nuevo acuerdo político, estratégico y programático, el resultado será más dispersión y más distancia con una sociedad que ya no confía en la oferta tradicional.
La verdadera reconstrucción requiere más que roscas de café. Requiere autocrítica, apertura, escucha territorial y visión. Requiere superar el internismo para construir una agenda que vuelva a convocar a los mendocinos y mendocinas a participar en un proyecto colectivo.
La historia no está escrita. Pero si el peronismo mendocino insiste en repetirse, su destino será seguir administrando derrotas.
Lic. Claudio Guevara

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